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lunes, 12 de noviembre de 2018

Valoro lo que hacen mis colegas, porque valoro lo que hago yo

Ya comencé a escribir sin un título de entrada; el principio guía de éste día dice: ⤑ que todo fluya.


Es indiscutible el hecho de que una pieza creada a mano sea "distinta" a una industrial. Quizás las piezas industriales tengan un cierto grado de perfección en su confección, ya que las máquinas están programadas y respetan hasta los mínimos detalles (a menos que existan desperfectos técnicos) y están preparadas, además, para realizar miles de artículos por modelo.
Por el contrario este trabajo llamado a mano que cada vez encuentra mayor cantidad de seguidores, no exige tales directrices o más aún, ni siquiera tiene los mismos fines que aquél.
Una persona, es distinta a una máquina. Una persona ha tenido que aprender a hacer lo que hoy en día sabe, debe abrirse al público, hablar con él de manera personal o directa, asesorar a sus potenciales clientes, prestar atención a la demanda de los mismos, etc... Son tantas las actividades que realiza el artesano incluso antes de dedicarse al trabajo manual mismo en sí, que se torna hasta repetitivo decirlo. Pero cada uno sabrá aunque sea mínimamente sobre ello, apelo a que sí.
Ésta persona entonces, luego de realizar cada una de esas actividades, se dedica a plasmar en la realidad lo que el cliente (UN CLIENTE) le ha propuesto. Y aquí viene lo más importante. Esa pieza puede no ser perfecta. Podría tener mínimos detalles y está permitido que eso suceda. A su vez esa pieza no será igual a ninguna otra aunque hayan sido creadas bajo un mismo patrón. Y es aquí donde encontramos la magia de las manos; la magia de crear algo personalizado y único, ideado en un principio por un tercero que ha intentado transmitir esa creación mental al artesano.
Creo que es éste el punto en el que la artesanía asume su valor íntegramente. No hubo energía eléctrica que propulsione un motor. Hubo una persona, que utilizó su visión, su postura, horas de sus días, entre otros, para crear ese artículo.
Todo esto en su conjunto, es lo que la sociedad entera debería pensar y valorar como se lo merece; quizás suena repetitivo, pero es tanta la desvalorización que tiene una persona que se dedica a la artesanía, que sostengo y sostendré fervientemente estas ideas. 
En carne propia me ha tocado, leer o escuchar quejas o simplemente "por qué tan caro...", o rostros sorprendidos al punto de nacer una risa burlesca, entre otros. A veces me causa indignación, otras hago como que nada ha pasado. Y luego pienso, en que ya llegará alguien que desee determinada cosa, y sin chistar lo desee adquirir (como me ha pasado muchísimas veces, si no son las más). Es difícil, pero el sentido de valoración, tiene que nacer desde uno mismo. Si nosotros no valoramos nuestro trabajo (T R A B A J O, al 100% y puro), no podemos exigir que el otro lo haga. No podemos dejarnos vencer por la idea de "vendo ya, vendo a lo que el cliente quiera pagar" porque nuestro trabajo no vale centavos. Y además estaríamos faltando el respeto y devaluando el trabajo de nuestros colegas (observar detenidamente como una acción propia puede causar perjuicio a otros en igual situación que la nuestra).
Estamos viviendo en un tiempo de mucha movilización social por parte de cada sector, y la artesanía no ha sido ajena a ella. Hay cada vez más jóvenes que se animan a "hacer algo" con estas herramientas que naturalmente poseemos. Hay cada vez más personas que buscan el perfeccionamiento en sus tareas manuales. Hay más que se unen a la idea de hacer respetar lo que hacemos. Y por otra parte, del otro lado, también hay más personas que nos eligen y nos buscan, y si no adquieren nuestros productos le dan difusión, o te brindan una palabra de aliento, lo cual hace un corto tiempo atrás, no se veía.
Entonces, qué me pasa. La sacudida mental social se está produciendo. Aparecen cada vez más las personas que proponen ideas para nuestros emprendimientos y que desean ayudarnos brindándonos un espacio para presentar nuestro trabajo, o que cuentan con los medios para darnos difusión. Se unen más personas al mundo de la artesanía. Quieren aprender, te piden consejos, te demandan ayuda, o asesoramiento sobre los materiales, etc. Son muchos los cambios sociales que estamos viviendo en esta pequeña parte de la existencia humana.
Hoy no dejaré pasar más el tiempo y a modo de conclusión responderé la pregunta del título anterior...
No existe nada más bello y puro que adquirir un objeto que lleva en sí mismo un poco de su creador. Las horas dedicadas a su fabricación, unión de piezas, a sus detalles, estuvieron marcadas por sentimientos, por vivencias del artesano. Toda y cada una de esas energías se encuentran aprisionadas en cada punto (del tejido) en cada pieza de ese objeto, y vos, o él, o ella, hoy lo tienen en sus manos y como no pensar: ¡ahí hay vida! No existe nada más puro porque el artesano ha dejado TIEMPO volcado en él. Porque fue hecho a mano y con amor. Porque no existe un proceso frío, más bien existe una preparación sumamente cuidadosa de todos y cada uno de los materiales necesarios, y luego una formación lenta y minuciosa de ese juguete, de esa prenda, de ese objeto. No se olviden de ello y cada vez que vean a un artesano agobiado, recuerden: hace lo que le gusta, pero quizás viva de ello. Le gusta lo que hace, pero no por eso lo regala. Le gusta lo que hace, pero a veces le duele la espalda. Le gusta lo que hace... Y merece respeto. Merece ser valorado.
Por eso, 
Yo valoro lo que hacen mis colegas, porque valoro lo que hago yo.- 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Mi primer amigurumi

El día de ayer me encontré buscando unas cosas en el depósito de mi negocio (donde hay bolsas... y bolsas) y realmente estaba enojada porque no encontraba lo que buscaba y ya se había producido un tremendo desorden. En ese juego de mi mente de pensar, aquí o allá, abrí una caja que no tenía muchas cosas dentro por su peso, y qué agradable mi sorpresa: encontré un muñequito, pequeño, color rosa. Fue mi primer amiguito tejido.
En ese momento no lo pensé, pero al estar tranquila y observarlo con atención y toda la admiración que éste objeto me demandó (porque fue obra mía, siendo una chica de 22 años en ese momento) se me vinieron tantas cosas a la mente que necesité escribirlas.
Aquel muñeco, era más que eso, mucho más. Fue mi primera creación, la que mis novatas manos lograron trasladar de una hoja de revista a la realidad. 
¡Y es tan distinto a los demás!

Con sus puntos un poco abiertos debido a haber utilizado una aguja más grande que la correspondiente, sus piezas débilmente cosidas, sus cejas desproporcionadas, muy poco relleno por lo que el muñeco es penosamente blandísimo (y casi sin forma...); y el broche de oro: una cinta en su cuello disimulando lo mal que debió estar cosida la cabeza al cuerpo. Uf... y me olvidaba. Sus piezas no fueron tejidas en espiral. Si el lector sabe de lo que hablo estará pensando... "¡qué desastre!".
Yo, al contrario, más allá de la risa me siento reconfortada. Éste tejido tiene alrededor de 2 (dos) años, y es la demostración aún viviente de mi propio crecimiento. Todo en mi vida ha sido en base a prueba y error, y a mi parecer, así debería ser en todo para todos.
Nadie se imagina lo que habré sentido en mí corazón aquel día en que culminé esa labor, quizás me sentí una súper tejedora, una super principiante, o no sé. Hoy no me considero "profesional" en ésta área pero, me siento muy contenta porque con mucho amor mis tejidos han mejorado y logré que lo que ofrezco tenga mi toque personal.
Siempre me preocupa el hecho de que alguien adquiera felizmente su amigu y... ¡ups! se le desteja, se descosa, se ablande; pero últimamente esos detalles los he ido sorteando y la realidad es que, ¡eso no ocurre! Como en cada espacio de mi existencia, sostengo que la dedicación y la confianza en uno mismo colaboran a que las cosas salgan bien, sean fuertes y duraderas. (Aplica a todo).
Han pasado dos años de haber hecho mi primer amigu, y más de diez de aquel día en que mi abuela me hizo incursionar en el mundo del tejido. Hoy, al mirar ésta pieza (tesoro para mí), la felicidad me invade como esa vez en que descubrí la maravilla de crear, la maravilla de ver en tus manos un producto hecho por vos... Y como dicen siempre "hecho a mano, sinónimo de hecho con amor", nada más acertado. Estos seres llenos de amor, esconden sentimientos, llevan en sus entrañas de vellón un momento de la vida de alguien.
¿Existirá algo más puro que eso?
Les dejo esa pregunta, hasta la próxima vez que escriba.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Artesano

Es un concepto vinculado a la artesanía. La artesanía hace referencia al trabajo realizado de modo manual por una persona, sin ayuda de la energía mecánica. Las piezas artesanales, son distintas entre sí, y lo que las diferencia de aquellas obtenidas a través de la producción industrial o "trabajo en serie".
Un artesano, entonces, es alguien que realiza labores manuales y vende sus productos de manera particular. Muchas veces, incluso, trabaja bajo demanda, elaborando piezas a gusto de sus clientes.
Generalmente los fines de ese trabajo son ARTÍSTICOS:
"LA PASIÓN POR UNA TAREA, MÁS QUE EL RESULTADO MONETARIO DE LA MISMA".